Inge Morath, esa increíble mujer
Que Inge Morath fuese la mujer en cuyos brazos se lanzara Arthur Miller tras su fallido matrimonio con Marilyn Monroe es algo anecdótico, un detalle curioso de una biografía intensa, vigorosa y apasionada. Amante de las letras y seducida por la necesidad de poner palabras a la realidad, cayó rendida a los pies del periodismo. La casualidad le hizo coger una cámara un día veneciano en el que la Inge periodista se había quedado sin fotógrafo y ya no fue capaz de soltarla. Tampoco dejó nunca de escribir. Ernst Haas fue su maestro y Robert Capa el mentor que los animó a unirse a la recién estrenada agencia Magnum. Juntos viajaron por el mundo, él haciendo fotos, ella escribiendo relatos para los grandes fotógrafos. Trabajó unos años como ayudante de Cartier-Bresson y de su mano conoció España, a la que retrató infinitamente y de la que se enamoró para siempre. Tras su experiencia con Bresson centró su carrera en la fotografía. Viajera incansable, retrató con devoción, pasión y delicadeza sublime lugares y caras (Miró, Picasso, Cocteau…). De ella se decía que tenía la virtud de fotografiar justo lo que veía, pero con un ojo en el objeto retratado y el otro en el alma de lo retratado. Arthur Millers y Marilyns aparte, a los que fotografió siendo marido y mujer durante el rodaje de Vidas rebeldes, Inge fue en si misma una mujer y fotógrafa increíble y apabullante que nunca necesitó de otros para brillar con luz propia.
-sweet peaches-
Ward Roberts
“I find myself drawn towards repetition in color, shape, space and form. When it comes to shooting, I am always trying to find the cleanest composition.I have recently made the decision to focus my style more towards minimalism as I find it to be a very pure form”.
Massimo Vitali. Retratos de muchedumbre
Los lugares comunes para el esparcimiento y ocio humano son el foco de inspiración de Massimo Vitali. A través de su cámara de gran formato inmortaliza algunos de esos lugares en torno a los cuales nos gusta tanto aglomerarnos y concentrarnos. Una maraña desordenada de seres humanos que bajo su encuadre adquiere una admirable armonía y composición. El resultado son fotografías cuajadas de detalles que reclaman tiempo para ser observadas y que reflejan en un mismo plano la masa y la individualidad -incluso la soledad- a pesar, o precisamente a causa, de la misma masa. Uno de sus escenarios favoritos es la playa, lugar predilecto del irremediable gusto por la aglomeración que padecemos los mortales. También lo son piscinas, discotecas abarrotadas o festivales musicales (Benicássim 2007), espacios abiertos en los que Vitali retrata el hormiguero humano en un ejercicio artístico que intenta mostrar y entender “cómo es nuestra sociedad, cómo vivimos, cómo pensamos, qué hacemos y cómo somos”.
-sweet peaches-
Su carrera empezó cuando le prestaron una cámara a los 16 años. Su primera instantánea: Bob Dylan sobre el escenario. A los 19 abandonó el colegio para viajar con las bandas del momento recorriendo Europa. A partir de ahí su carrera ha dejado para las posteridad imágenes que hoy son iconos por encima de sus protagonistas.
“It was my education in life (…) I had a front row seat in life which took me everywhere from Munich to Tokyo to Rio.” -Brad Elterman-
Miroslav Sasek, un tesoro con nombre propio
El año pasado, en una escapada a Londres, conocí a Miroslav Sasek. Fue en la tienda del Geffrye Museum. Buscaba algo especial para mi sobrina Carlota. La tienda era más bien pequeña y tenía pocas cosas, pero, de repente, tumbado en una estantería solitaria lo vi. Sobre un fondo verdoso, un título en blanco y negro, This is London, y una ilustración genial de un elástico y espigado Beefeater sobre el telón de fondo del emblemático Westminster. Cogí el libro con cuidado, lo hojeé y me quedé hipnotizada… había encontrado lo que buscaba. El libro nunca llegó a su destino, Carlota, “aún es demasiado pequeña para un libro así de delicioso y yo se lo puedo leer siempre que ella quiera” pensaba para mis adentros mientras le daba a la amable -y muy british- lady de la tiendecita todos y cada uno de los pounds que costaba el libro en un infantil y egoísta intento de justificar la imperiosa e irrefrenable necesidad de poseer el recién descubierto tesoro que, de golpe, parecía dominarme.This is London está en la estantería de mi casa ocupando un lugar privilegiado en ese hueco mágico que reservas para tus libros favoritos. Los que conocéis a M. Sasek creo que podréis perdonarme el pequeño pecado de apoderarme del regalo de mi sobrina. Para los que aún no tenéis el placer…This is M. Sasek
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